jueves, 28 de enero de 2016

“Bullying” ..... fragmento del Capítulo IV del libro "Gordo de Trapo"

Puedo sentir aún el tic tac, el indetenible tic tac;  la hora fatídica estaba al llegar,… mi corazón empezaba a correr desbocado de ansiedad y miedo en la medida que se acercaban las 5:30 PM,… la desdichada hora de salir de la escuela, la dichosa hora en que sonaría la vieja campana, oxidada y desafinada; la maldita hora en que yo quedaría desprotegido, en la nada, justo a medio camino entre la maestra y mi familia; el momento en que tendría que afrontar solo el camino de regreso a casa, enfrentándome nuevamente a aquella jauría de muchachos, que no perdían la oportunidad de divertirse, molestándome.

Siempre había un nuevo nombrete para mí. La imaginación de los niños es caprichosa e impredecible y el humillante mote podía venir de la última aventura que pasaba la televisión o sencillamente de la absurda creatividad inagotable de algunos de mis compañeros de aula. Así tuve que escuchar cómo me llamaban “Skippy”, nombrete un poco raro para mí, que era la antítesis del hábil canguro australiano; “Fepona”, una rara y definitivamente femenina declinación, por demás infeliz e imprecisa, de mi nombre: Félix; o hasta algo tan raro e incomprensible como “abortacion culinaria”, nombrete mezcla de ginecología y cocina, con un significado sumamente abstracto….

Al principio decidí hacer como que no era conmigo, que no me importaba que me pusieran nombretes, que sencillamente no me molestaba. Mi hipótesis era: Si no me pongo “berrea ‘o” se van a aburrir, me dejarán en paz y usarán a otro muchacho como objeto de burla y diversión. Fue una hipótesis fallida, proveniente de mi incipiente especulación intelectual y sin ninguna base científica.
Cuando comencé a hacerme indiferente a los nombretes, pues mis compañeros se enojaron más y entonces comenzaron a empujarme y darme nalgadas (como buen gordito poseía un trasero redondeado y prominente para mi sexo). Esto ya era una afrenta a mi dignidad de varón y decidir probar una nueva hipótesis: “enfrentaré el acoso con mi fuerza bruta”. El problema consistía en que la fuerza bruta disponible no era mucha en mi caso; cuando trataba de correr para golpear al muchacho que me empujaba, este se escabullía veloz y mi golpe terminaba ahogado en el aire. Cuando por pura suerte atrapaba a uno de los malvados, pues la fuerza de mis puños no lograba hacer mucha mella en su físico; mis golpes descoordinados y sin técnica terminaban ser como el revoloteo de un gorrioncillo caído del nido, en otras palabras, no le dolían a nadie. Lo más terrible era ver como mis oponentes se multiplicaban y yo seguía solo en medio de ellos.

Mis únicos momentos de dulce venganza eran durante los exámenes. Todos mis enemigos trataban de hacer las paces conmigo, para preguntarme las respuestas. Ellos, infelices, no habían tenido tiempo de estudiar, pues habían jugado desde el amanecer hasta entrada la noche y yo, afortunado de no ser aceptado como un igual y hasta cierto punto apartado por todos como un enfermo de lepra, me había regocijado leyendo aquellos libracos variados, que hablaban de temas intrascendentes y sin importancia para un niño normal. En esos dulces momentos, todos aquellos que al salir en la tarde, nuevamente se iban a divertir un poco a mi costa, se encontraban postrados a mis pies esperando una seña o palabra salvadora que iluminara sus mentes atrofiadas de tanto juego. Yo me hacía de rogar un poco, era parte de mi disfrute, era mi momento de gloria y luego por supuesto cedía a los deseos de mis compañeros, esperando que esta nueva táctica de ayudarlos me hiciera ganar su favor y les hiciera sentir un poco más de afecto hacia mi persona. Al terminar el examen, las aguas tomaban su nivel nuevamente y ellos volvían a su costumbre de martirizarme “cariñosamente”.

Todos estos hechos sucedían a espaldas de mis padres y abuelos. Cada día sentía el deseo de confesarles lo que me pasaba. Sentía el deseo de llorar, gritar, clamar por piedad, pedir ser cambiado de escuela o que crearan una solo para mí; pero, mi orgullo herido de hombre detenía siempre, en el último momento, la palabra que amenazaba escapar de mi boca, la palabra que posiblemente me hubiera ahorrado muchos sinsabores.

Este es un patrón de conducta de las víctimas. Este acto de callarse la boca por orgullo, pena o miedo se repite hasta el infinito y es lo que no permite la solución del problema, justo lo acrecienta. Este patrón explica porqué muchos niños terminan de modo fatal tras sufrir acoso.

Tras el fracaso de mi segunda hipótesis debido a mi falta de habilidad física, determiné que la mejor solución era la del avestruz, esconder la cabeza y rehuir el problema. Sabía que si me quedaba en casa estaría a salvo, pues mi abuela, la gorda y suave anciana que antes he mencionado, hubiera apaleado sin piedad a quien osara tocarme con el pétalo de una rosa.

Me convertí entonces en un meteorólogo aficionado. Lo primero que hacía al levantarme era mirar al cielo para tratar de descubrir si había alguna esperanza de lluvia al mediodía. La lluvia se alzaba como tabla salvadora, pues si llovía había posibilidad de que mi abuelo recomendara que no fuera a la escuela, por el temor a que me enfermara. Pero mi afición a las predicciones meteorológicas se hizo demasiado notoria y mi mamá, con ese don especial que reciben las madres directo de Dios, empezó a sospechar que algo no andaba bien. Ante cada sugerencia mía, de que: …posiblemente esta tarde se repita en nuestro pueblo el pasaje bíblico del diluvio universal y todos terminemos ahogados…, mi mamá, recelosa y tratando de desentrañar mi extraño comportamiento, me respondía con la misma frase que aplastaba mis aspiraciones de quedarme en casa: “…aunque caigan raíles de punta, tú te vas a ir hoy para la escuela….”.

Cuando la cuestión climática dejo de surtir efecto, decidí probar una nueva táctica. La había escuchado de una noble mujer madrina de mi mamá, de un ser muy especial para el que tengo que encontrar un espacio en mi historia. Abuela Teka contaba que cuando era una niña, allá por los inicios del siglo XX, sus hermanos tomaban un termómetro y medían la temperatura corporal de una gallina. Las pobres gallinas con su espeso plumaje y el sol del campo cubano, siempre estaban afiebradas. Los hermanos de Teka, presentaban el termómetro a su madre y quedaban en casa, holgazaneando, producto de la alta fiebre que los aquejaba.

Lo del termómetro y la gallina era un truco que ya estaba gastado pues Teka se lo había contado también a mi mamá, además de lo imposible que sería atrapar una de las gallinas de mi abuelo, debido a lo lento de mis movimientos. ¿Qué enfermedad podía ser mi auxiliadora en esos momentos de dificultad? Esa era la pregunta a contestar… debía ser una enfermedad tal que su intensidad no fuera medible con ningún instrumental médico,.. Una enfermedad que me permitiera, pasada la hora de la escuela, mostrarme más recuperado y dispuesto a disfrutar del juego con mis soldaditos, la lectura y de un buen pedazo de pan. Descubrí que la enfermedad ideal en mi caso era el dolor de barriga. Era la coartada perfecta, un niño gordito y comelón se excede y luego le duele la panza, pero al pasar el rato y liberar algunos residuos interiores, se muestra recuperado y comienza nuevamente el ciclo de hartarse de pan y limonada, para al día siguiente amanecer nuevamente enfermo.

Unas cuantas veces mi truco dio resultado. Mi abuela corría, ante mi dolor inobjetable, a prepararme un cocimiento de hojas de anón, que tragaba sin chistar, ni respirar, por lo malo de su sabor. Mi mamá me llevaba a “pasar la mano para curarme el empacho” con alguna de las viejas de mi barrio, expertas en destrozar malas digestiones frotando la barriga. Ante mi dolor incesante era obligado a agacharme sobre un papel y dejar caer algunos residuos interiores y malolientes, que eran llevados al policlínico, para que el laboratorista del pueblo los pusiera bajo el microscopio, en busca de algún parásito intestinal indeseado.

Agotados todos los recursos de la ciencia médica y las técnicas de sanación de nuestros ancestros Tainos y Siboneyes, no quedaba otra opción que sospechar que se trataba de algo más: ….”este muchacho tiene una apendicitis aguda,…”. ¿Si hubieran sabido? ¿Si hubieran imaginado el mal que me aquejaba?

A veces sonrío al pensar que unos pocos años más tarde, mi primo que llegó a ser y es un excelente pediatra, me hubiera diagnosticado entre risas: “… no, no, perdón, este muchacho lo que tiene es una “pendejitis aguda”….”. Extraña enfermedad sin relación alguna con el estómago y si muy vinculada a la respuesta testicular ante las amenazas externas que nos tropezamos durante la vida.

Pasado un tiempo mi triquiñuela dejó de surtir efecto y mi mamá encontró una nueva respuesta a mi queja de: “…mamá, me duele la barriga…”. Solo cuatro palabras: “…duele tú a ella…”, cortaban toda posibilidad de escapar del suplicio de la escuela.

La lapidaria frase, en la novela de Dante Alighieri, a la entrada del infierno: “Perded toda esperanza” parecía escrita a mi medida y lo peor, no encontraba el valor y las palabras para contar lo terrible de mi situación, a mis queridos familiares.


viernes, 22 de enero de 2016

“Mi maestra”. (fragmentos del capítulo III del libro "Gordo de Trapo")

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Una frase muy manoseada, repetida, pero tristemente poco apreciada, nos dice: “Instruir puede cualquiera, educar, solo quien sea un evangelio vivo”. Cuanta fue la sabiduría del maestro de la Luz y Caballero al pronunciar estas palabras. Esta breve oración, este puñado de palabras genialmente organizadas delimitan muy claramente la frontera entre, por un lado, un maestro que disfruta su trabajo pues lo hace por vocación y amor, que trata de insuflar a sus alumnos valores positivos que se desgranan de su propia actividad dentro y fuera del aula, que esculpe, como en piedra, cada día el carácter de sus alumnos, con paciencia, con sudor, con tesón, con esperanza, sin cansancio y por otra parte, un “mercader”, un “mercenario” de la enseñanza, alguien que solo está ahí con el fin de “agarrar” cómodamente algún dinero… poco, pero más de lo que merece; un ser incapaz de crear la más tosca escultura de barro pues sus manos no llevan la inspiración que fluye desde el amor a la profesión, desde el respeto al conocimiento y a los valores. 

Triste y afortunadamente tuve la oportunidad de conocer las dos caras de esta moneda en mi más temprana edad y ambas experiencias, como el yin y el yang, participaron y tomaron partido en mi eterna lucha contra el torpe fantoche de trapo, usurpador de mi personalidad y nacido durante el evento, infeliz, del tiovivo

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Al comenzar la escuela, cosas del destino,  mi maestra de preescolar resultó ser la hija de la famosa mulata, examante y enemiga acérrima del “Don Juan”. Como entre Montescos y Capuletos nació entre mi maestra y yo, tras la primera mirada, una animadversión absoluta. Ella, la antítesis de la pedagogía y el amor, solo sabía gritar, pelear como loca, descargar su rabia y frustraciones, escupir su bilis, chismorrear por los pasillos y mandarnos a mantener la cabeza pegada al pupitre durante todo el santo día. Los juguetes que adornaban el aula de preescolar bostezaban aburridos en sus estantes y un viejo piano gemía al sentir que sus cuerdas de acero se oxidaban dentro de su carapacho, debido a la inactividad.

Ante tanta presión mi endeble carácter no pudo más y una mañana todos mis contenidos estomacales se lanzaron desesperados, incontenibles, a través de mi boca y cayeron sobre el pupitre y sobre mi compañero de asiento, dejando un rastro repugnantemente oloroso a leche ácida.

Mi maestra estalló en cólera, su tez mulata se tornó marrón y sus ojos inyectados de sangre, brillaron cargados de odio y asco. Ella, mi quizás cuasi tía, que por un par de semanas me había mostrado su desprecio, esta vez llegó al clímax de la rabia y con una voz nada orgásmica gritó: “…vengan a limpiar ese vómito y llévense a esta aura de enfrente mío, porque creo que lo voy a matar….”. Yo no sabía qué hacer, mis manos estaban pegajosas y todos los niños huían de mi insoportablemente pestilente aroma. Mi primo, que en aquel entonces cursaba el sexto grado, fue mandado a buscar de urgencia para que me acompañara de regreso a casa.

No imaginaba “primote”, aquella mañana, que esa historia se iba a repetir cada día por el resto del curso. No imaginaba yo todos los gritos que me esperaban y toda la marginación que sufriría.

Al regresar a la escuela al otro día y tras marcharse mi mamá, una silla de "paletas" esperaba por mí. Mi maestra había decidido que mis residuos gástricos no infectarían más su aula, o al menos, al brotar incontenibles tras la erupción de mi estómago caerían lejos de ella y de sus alumnos favoritos. Fui sentado al fondo del aula, aislado, desterrado, condenado a la soledad cual pequeño Robinson moderno.

Ante señales tan hostiles, mi estómago se rebeló aun más y cada mañana se repetía mi eyaculación gástrica y el incesante ir y venir de mi abnegado primo con la maloliente carga a su lado. Cada día aquella mulata de nariz fina, que ahora siento tenía algún parecido con mi difunto abuelo, dejo caer sobre mí su bilis cargada de improperios. Un eternamente largo e inolvidable año, que me dejó como secuela el vomitar ante la más mínima presión y una inseguridad que cedió el control de mi carácter, que abrió las puertas de par en par a mi inseparable compañero, al obtuso gordo de trapo que una mañana no muy lejana sería arrastrado, sobre la arena húmeda, por el viejo tiovivo del parquecito.  

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martes, 19 de enero de 2016

“Gordo de trapo” (fragmento del Capítulo I)

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La mañana del terrible suceso, habíamos salido temprano. Siempre salíamos temprano a caminar, porque en las tardes yo iba a la escuela. Después de bromear con sus amigos, viejos como él, que se sentaban cada mañana en la glorieta, bajos los laureles del parque y de mostrar en broma su enorme cuchillo, al que llamaba “matavacas”, decidió llevarme al parquecito infantil.

Aquella mañana yo me sentía inspirado, dispuesto a afrontar, quizás, la aventura más grande y riesgosa de toda mi vida: empujar al viejo y oxidado tiovivo y saltar sobre el cuándo girara a suficiente velocidad (casi supersónica para mí).

Al percibir mi intención todos los muchachos, que ya conocían de mi falta de destreza, se agolparon a mí alrededor para presenciar la inusual “hazaña”…. Sentía cada mirada sobre mi nuca y mi única preocupación era que si algo salía mal, le fallaría a mi abuelo y sería el hazmerreir de la escuela.

Me acerqué despacio, contemplado con mirada de reto a mi rival, escudriñando su esqueleto metálico para tratar de detectar sus puntos más débiles; lo agarré con mis manos regordetas y sentí las frías cabillas corrugadas que formaban el cuerpo de mi oponente. Afinqué mis pies en la arena y comencé a empujar. Giro, giro, giro, corre, corre, corre,.. El gruñón armatroste empezó a ganar velocidad, yo me sentía agitado por el esfuerzo, y el corazón me palpitaba más fuerte tras cada vuelta…. Todo lo tenía calculado en mi mente: …“cuando la velocidad fuera suficiente saltaría, con todas mis fuerzas, sobre el enemigo y este caería derrotado a mis pies, yo giraría victorioso sobre él y mi triunfo sería proclamado a los cuatro vientos, llegando incluso a los oídos de algunas chicas del aula que ahora me miraban con una mezcla de burla e indiferencia…”. Una vuelta más y era el momento de saltar, ahora, justo ahora y…. un pequeño fallo, un ligero traspiés, un suave resbalón sobre la arena mojada arruinó mis cálculos; el salto no logró ser lo suficientemente fuerte para elevar mi pesado cuerpo sobre las costillas de hierro de mi oponente y fui irremediablemente arrastrado por este…. Todo ocurrió en un segundo, un salto, el traspié y la arena que inundó mi boca, atorándose justo en mi garganta. Acto seguido, aquel grito que se clavó en mis oídos y peor aún, penetró hasta mi corazón dejando una herida insanable: “Gordo ‘e trapoooo”, miren muchachos, miren, se cayó el gordo ‘e trapoooo… y una carcajada masiva, sonora, burlona, infinita, que retumbó en todos los rincones de mi pueblo y por ende de mi universo,… Ese fue el castigo y el premio que la multitud de chicos me entregó por mi osadía.


No sabía qué hacer, no me atrevía a mirar a mi abuelo pensando en la desilusión que debía estar sintiendo, no podía y no quería mirar a los muchachos que me rodeaban y que no dejaban de reírse y gritarme: “...levántate gordo ‘e trapo, mira que te vas a comer toda la arena del parque…”. Hubiera querido que aquella misma arena que había escupido segundos antes, se abriera y me tragara para siempre. Sentía que la única salida era esa, ser engullido por la arena, desaparecer, disolverme, escapar de las burlas crueles pero bien merecidas que estaba recibiendo. 

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Disponible en: http://www.barnesandnoble.com/w/gordo-de-trapo-felix-ramos/1122074025?ean=9781507573716 

jueves, 17 de diciembre de 2015

“Caimán si come caimán o la maldición de los cubanos”

Hace muchos años un legendario y controvertido grupo musical de Cuba (el grupo Moncada) cantaba un estribillo: “…caimán, caimán, caimán no come caimán…”. Esta letra, que por años reposó en la más recóndita gaveta de mi memoria, ha aflorado con inusual claridad y vigencia ante la propuesta del Congresista Federal Carlos Curbelo, que pretende promover una ley para eliminar el status un poco “especial” que tenemos los cubanos al llegar a USA.
Para tratar de entender la actitud del congresista me remito a su biografía en el sitio del congreso https://curbelo.house.gov/about/ y leo que el Sr. Curbelo nació en Miami, en marzo de 1980 y es hijo de padres emigrados en la década de los 60s. La biografía del congresista Curbelo no menciona si alguna vez piso la tierra en que nacieron sus padres o si tiene contacto con la familia allá, pero asumo que la respuesta es no. ¿Qué puede saber entonces el Sr. Curbelo del dolor de los cubanos al emprender la marcha y abandonar a familiares, amigos, el techo donde crecieron y el barrio donde jugaron? ¿Cómo puede explicarse el congresista Curbelo lo que se siente cuando no sabes, si al marcharte, volverás a ver a tus seres queridos: la madre vieja, el hijo pequeño, el primo con el que compartiste fiestas y secretos de novias y tragos?
Realmente me alegra que el Sr. Curbelo no haya tenido que atravesar estas penosas situaciones, pues creo que el congresista es un hombre honesto que fue coherente en su trabajo en el distrito escolar apoyando, hasta donde recuerdo,  la idea del “common core” tan atacada por sus copartidarios republicanos.
El congresista tiene varios argumentos para sostener su propuesta de ley:

  • 1.   Habla de abusos que los cubanos cometen cuando al “año y un día” se marchan a Cuba y llevan dólares al régimen que gobierna la isla, después de decir en USA que son exilados políticos: Esta idea tan llevada y traída es absolutamente falsa, pues al año y un día es que los cubanos podemos someter nuestros documentos al Departamento de Inmigración de Estados Unidos y el proceso suele tardar muchos meses e incluso para algunos (excepciones) tarda años. Someter estos documentos conlleva un gasto enorme pues antes ha de renovarse el “parole” con su correspondiente costo monetario y después se envían los documentos, cuyo trámite nuevamente cuesta cientos de dólares. Luego, los pasajes a Cuba tienen uno de los costos por millas más altos del mundo (en cualquier época más de 400 dólares el ida y vuelta) y no pueden ser asumidos por personas que supuestamente viven de “beneficios del gobierno”.  Pongo en tela de juicio que “al año y un día los cubanos estén viajando de regreso a Cuba” y lo reto a que diga al menos un nombre de alguien que haya podido viajar “al año y un día”.
  • 2.  Se menciona de los cubanos que viven “parasitando” la sociedad americana y viviendo de los beneficios que el gobierno les otorga (dígase dinero, food stamps y medicaid). El Sr. Curbelo ha tenido la suerte de no tener que vivir de estos beneficios, pues de lo contrario no afirmaría que de estos beneficios se puede vivir sin trabajar (reconozco que estos beneficios son un regalo que el gobierno de los Estados Unidos y los contribuyentes ofrecen a los inmigrantes cubanos y debemos agradecerlos). Los beneficios que el gobierno otorga son para apoyar a los inmigrantes a encaminarse en este país, son beneficios limitados en cantidad y tiempo y que pasan por la supervisión de autoridades de “Departamento de Childrens and Families” y otras. Para acceder a estos beneficios se deben hacer horas de trabajo comunitario, asistir a escuelas de formación vocacional y clases en las oficinas del workforce para explicar al inmigrante como es la inserción en la nueva sociedad. Debes además mostrar que estás buscando trabajo, que haces aplicaciones, que tienes un resume, etc.  Las mismas oficinas del Workforce te envían a potenciales empleadores para ser entrevistados con vistas a trabajar. De todos los beneficios el medicaid es realmente el beneficio más representativo, pues da un acceso de salud adecuado a personas que vienen de un país donde la infraestructura de salud pública se ha deteriorado.
Lo que no menciona el congresista Curbelo es que ahora mismo, en este Estado de la Florida, el Gobernador Republicano Rick Scott y la legislatura republicana (copartidarios de Curbelo) se negaron a la expansión del medicaid y dejaron sin cobertura miles de personas (incluyendo niños) por una razón meramente política: ir en contra de las ideas y propuestas del Presidente Obama.

  • 3.        Otro elemento importante que el Sr. Curbelo olvida es que los cubanos no viajan a la isla escondidos en una maleta. Viajan cumpliendo las leyes norteamericanas vigentes, pasan por la aduana sometiéndose al mismo escrutinio que cualquier otro viajero y a veces más. Por tanto si la ley te permite viajar, ¿cuál es el problema con hacerlo? ¿Pensará Curbelo, al igual que Alarcón de Quesada, que los cubanos viajando libremente congestionan los cielos?
Si existen estadísticas acerca del porciento de cubanos que se dedica a “abusar del sistema”, que se ofrezcan; pero estadísticas claras, en porcientos. Si han identificado a los “abusadores del sistema”, pues que caiga el peso de la ley sobre ellos, si es que están violando las leyes de Estados Unidos. Es hora de dejarnos de “comentarios de supermercados” e historias de que” “la prima de mi abuela, me contó que su vecina va a Cuba cada semana”…. Seamos serios y usemos estadísticas, acá no somos analfabetos Sr. Curbelo.

Puedo estar equivocado, pero el fruto de mis meditaciones y el análisis de varios sucesos me llevan de la mano a las siguientes ideas:

  • 1.      Los inmigrantes cubanos ya no somos de interés del partido republicano. Las nuevas oleadas de inmigrantes cubanos se identifican mayormente independientes o demócratas y el antiguo bastión republicano del Sur de Florida, se ve en peligro de convertirse un nido de “subversivos izquierdistas demócratas”. Semejante cambio demográfico amenazaría los puestos en la cámara de representantes del Sr. Curbelo, el Sr. Diaz Balart y la eterna congresista Ross Lethinen.
Prueba fehaciente del desinterés de estos congresistas hacia la situación de los cubanos inmigrantes es su total falta de compromiso en la solución de la situación de los seis mil cubanos varados en Costa Rica.

  • 2.       E n este momento de euforia contra los inmigrantes en las filas republicanas, esta propuesta le puede dar al Sr. Curbelo, un poco de la “rudeza” necesaria para ser un verdadero conservador y llevarlo a ganar algunos puntos con sus correligionarios y de paso recibir financiamiento necesario para enfrentar la campaña que se avecina, que no se presenta muy favorable debido al cambio de fronteras de su distrito electoral.
  • 3.    El Sr. Curbelo a la vez que quiere limitar los beneficios de los cubanos, ha hablado de ampliar las posibilidades migratorias para la comunidad venezolana…. Algo que es explicable, pues ahora son los inmigrantes venezolanos lo que se alzan como nicho potencial del partido republicano. Sin embargo, el Sr. Curbelo, obsesivo observador de la ley no se ha preocupado por averiguar y pasar legislación que refuerce el escrutinio sobre el origen de “dineros” que supuestamente son pertenecientes  a “enchufados” del régimen chavista y que se vuelcan incesantes sobre Miami Dade, provocando un alza en el costo de los inmuebles, tornándolos inaccesibles a los trabajadores que vivimos en esta ciudad. Las compras de inmuebles “cash” pueden estar convirtiéndose en un método de blanqueo de dinero.
  • 4.  El Sr. Curbelo no ve el nexo que existe entre política y economía. No quiere reconocer que las carencias económicas que sufren los cubanos (a los que ya no cataloga de inmigrantes políticos) vienen de violaciones en Cuba del derecho a la propiedad privada, del derecho al libre movimiento dentro del país (recordemos los residentes de las provincias orientales cubanas que tenían limitado su reubicación para vivir en las provincias occidentales).
Por otro lado toda esta campaña desatada por el Sr. Curbelo, más que las políticas de normalización del Dpto de Estado, son las que han desatado el temor a la perdida de la Ley de Ajuste y la emigración masiva, no ordenada y a cualquier riesgo de miles de cubanos. De algún modo Carlos Curbelo es parte responsable de la situación con los cubanos en la frontera de Costa Rica y Nicaragua.

El Sr. Curbelo es ciertamente un Representante del Gobierno de los Estados Unidos y debe velar por lo que a su juicio es mejor para este país y sus ciudadanos. Eso lo aplaudo y esa es la labor que debe honrar. La única contradicción es que entonces no debe apelar a sus “raíces” cubanas para hacer campaña política…. Promuévase como “ESTADOUNIDENSE”  que aspira al congreso.

Creo que todos estamos cansados de legisladores que se llaman cubanos sin haber pisado nunca nuestras tierras y que serían incapaces de ubicar en un mapa de Cuba el sitio donde cayó el Apostol José Martí.

Por ultimo quisiera que me citen a otro legislador en el congreso de EU, que haya propuesto una medida que va en contra y restringe las oportunidades de sus coterráneos. Creo que todos tratan de “ganar terreno” para sus nacionales, excepto los nuestros que, esos legisladores nuestros de cada día que cantan muy bien al son de: “Caimán si come caimán”. 

martes, 20 de octubre de 2015

Cambio climático: ¿Amenaza inminente o fantasía lunática?

Los residentes en los Estados Unidos nos hemos convertidos en espectadores de una interminable telenovela, en la que dos facciones enfrentadas e irreconciliables tratan de desacreditarse mutuamente. ¿La manzana de la discordia? El cambio climático y la posible influencia humana en su ocurrencia.

El tema enfrenta a destacados periodistas, políticos, hombres de negocio y hasta los más sencillos ciudadanos de a pie toman parte de la discusión. Solo un sector parece homogéneo en su opinión respecto al tema: la comunidad científica.

I.                    El cambio climático visto desde la óptica de periodistas y políticos.

Repasemos algunos comentarios de miembros de los bandos enfrentados.

En marzo del 2015, el comentarista radial ultraconservador Rush Limbaugh catalogó el cambio climático como [1] “…una de las mayores estafas que se haya perpetrado contra los pueblos del mundo", agregando que la idea "ni siquiera merece una discusión objetiva".

Por otra parte, uno de los más destacados analistas y conductores de la cadena conservadora FOX News, Bill O’Reilly, en mayo de 2015 comenta en uno de sus programas [2]: “Quiero decir que está bien querer un planeta más limpio. Yo lo hago. Y es bueno explorar maneras de eliminar las emisiones nocivas. Cada persona en su sano juicio apoya eso". Vale destacar que de acuerdo a un análisis de “Union of Concerned Scientists (UCS)”, publicado en “The Guardian”, el programa “O’Reilly Factor” es responsable de la mejor y más precisa cobertura sobre cambio climático en la Cadena Fox News [3], a pesar de que en algunas ocasiones ofrecieron información inexacta. O’Reilly contrasta con la mayoría de los otros comentaritas de FOX News que suelen oponerse a la posibilidad de un cambio climático.

Un artículo publicado en septiembre de 2014 por Ned Resnikoff y Jane C. Timm para la cadena MSNBC, comentaban un reporte del gobierno que mencionaba algunas de las consecuencias que ya estaba teniendo el cambio climático [4]: "Los residentes de algunas ciudades costeras ven sus calles inundarse con más regularidad durante las tormentas y las mareas altas. Ciudades del interior cerca de los grandes ríos también experimentan más inundaciones, especialmente en el Medio Oeste y el Nordeste. Las tasas de seguro están aumentando en algunos lugares vulnerables y el seguro ya no está disponible en otros. El clima más cálido y seco…  hacen que los incendios forestales en el Oeste comiencen a principios de la primavera, duren más tiempo…, y quemen más superficie cultivada ".

En fecha tan cercana como septiembre de 2015 y durante la visita del Presidente Obama a Alaska, Tony Dokoupil publicaba para MSNBC un artículo que citaba comentarios del Almirante Samuel Locklear, del Comando del Pacífico, tales como que el cambio climático era su mayor preocupación de seguridad [5].

Pasando ahora al mundo de los políticos activos, que de algún modo rigen nuestros destinos o aspirar a dirigirlos, podemos ver también opiniones diametralmente opuestas.

Empecemos por el vicepresidente y candidato a Presidente de Estados Unidos Al Gore y su documental: “An Inconvenient Truth” que fue merecedor de dos premios de la Academia de Cine de Estados Unidos y que de algún modo condujo a su autor a merecer el Premio Nobel de la Paz en el año 2007. El documental alertaba al público sobre una “emergencia planetaria” debida al calentamiento global. Por un lado el crítico David Edelstein del “New York Magazine” calificó la obra como: “Uno de los documentales más realistas que jamás haya visto y por tanto uno de los más devastadores debido a sus implicaciones”; mientras que por otra parte en Octubre de 2007, ABC News publicaba la noticia [6] que un juez del tribunal supremo británico dictaminaba que “…a pesar de que el documental era en términos generales exacto, contenía nueve errores significativos”. Entre los errores mencionados por el juez Michael Burton se pueden mencionar: a). El calentamiento global conducirá a la desaparición de la corriente del Golfo (un panel intergubernamental sobre cambio climático concluyó que eso era muy improbable en el futuro); b). La existencia de relación directa entre el aumento de la temperatura y la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera (los gráficos presentados en el documental no permitían establecer esa afirmación); c). El huracán Katrina y la devastación de New Orleans fueron causa del calentamiento global (es opinión generalizada que no existe suficiente evidencia de eso); entre otros.

El vicepresidente Al Gore ha seguido manteniéndose como un “campeón” en la defensa del clima y en una entrevista [7] resumida por Ezra Klein en agosto de 2013, para “The Washington Post” confesó, en una pregunta acerca las intenciones de la administración de Obama acerca de presionar para poner regulaciones a las emisiones de carbono, que: “Estoy muy animado. El discurso del presidente sobre el clima es fenomenal….”  

Un importante político del patio, el Senador Marcos Rubio ha mantenido una posición un tanto ambigua sobre el tema. El portal de noticias “Huffington Post” revelaba, en mayo de 2014, parte de una entrevista que el Senador Rubio había concedido y en la que planteaba [8]: “Yo no creo que la actividad humana está causando estos cambios drásticos en el clima, en la forma que los científicos la están retratando”. El mismo portal de noticias revelaba un artículo de junio de 2013, en el que el Senador Rubio se refería a la encíclica papal sobre el cambio climático y planteaba [9]: “No tengo problema con lo que el Papa ha hecho. Él es una autoridad moral y como autoridad moral nos está recordando nuestra obligación de ser buenos cuidadores del planeta”. “Yo soy un líder político y mi trabajo como legislador es actuar en el bien común. Yo creo que el bien común está en proteger nuestro medio ambiente” . El Senador Rubio ya tiene acostumbrado al público a sus constantes cambios de opinión acorde al auditorio al que se dirija y la coyuntura política existente.

El extremo anti cambio climático de la moneda puede venir de otro político local, el Gobernador Rick Scott. En marzo de 2015 el periódico floridano “The Miami Herald” publicaba un artículo [10] que retrataba la polémica entre el Gobernador Scott y los empleados del Departamento de Protección Medioambiental. Según empleados del gobierno de Florida, se les pidió no utilizar las frases “cambio climático” y “calentamiento global”. El gobernador y sus jefes de Departamentos niegan ese alegato, pero la percepción de los empleados y los sucesos explicados en el artículo, muestran que realmente existe temor al uso de las polémicas frases en los reportes oficiales de Florida.  

Como se puede apreciar en estas líneas hay mucha discusión entre las fuerzas políticas de Estados Unidos acerca del calentamiento global y el cambio climático.  ¿Quiénes deben decir realmente la última palabra? Los científicos, pero sus voces se ven opacadas por estas discusiones políticas que minan el futuro de la humanidad y nuestro legado de un mundo sustentable para nuestros hijos y nietos.

Nuestro próximo trabajo será desde una óptica científica.


martes, 23 de diciembre de 2014

Quinientos metros hacen la diferencia: El estadio de fútbol propuesto por Beckham vs el “Skyrise” de Miami.






Para nadie es un secreto que el fútbol, o soccer como como lo llaman por estos lares, gana cada vez más adeptos en los Estados Unidos y por supuesto en nuestro controvertido y siempre impredecible Sur de la Florida.


El 11 de agosto de 2014, “El Nuevo Herald” reportaba que se habían vendido cerca de 75,000 localidades en el “Sun Life Stadium” para el amistoso Colombia – Brasil (http://www.elnuevoherald.com/deportes/article2038300.html). No era de extrañar semejante concurrencia. Desde hace años el Sur de la Florida se ha ido poblando de inmigrantes provenientes de Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil, Guatemala, México, Rusia, entre otros países, donde el fútbol es pasión y parte esencial de la cultura y la identidad de sus habitantes.


Ante semejante realidad indiscutible, un grupo de hombres con “olfato” para los negocios y encabezados por el ex jugador y astro del fútbol inglés y mundial, David Beckham, pusieron sus ojos en Miami para abrir una nueva franquicia de la Major League of Soccer. La MLS es una liga deportiva que está en plena expansión, aprovechando el éxito e impacto mediático de jugadores como Tim Howard, Clint Dempsey, Jozy Altidore o Landon Donovan. ¿Podría alguien dudar de que el prestigio del “Spice Boy” iba a atraer a importantes figuras del fútbol mundial?  (http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/internacional/2014-05-22/el-estadio-del-club-de-beckham-de-la-mls-ya-tiene-ubicacion-una-zona-aun-inexistente_134310/).


El sitio elegido, en primera instancia, para erigir la obra no era verdaderamente adecuado. Justo en el puerto, realmente podría interferir un poco con las operaciones de las líneas de cruceros y la seguridad del lugar. Aparentemente el grupo Beckham entendió esto rápidamente y decidieron proponer un sitio contiguo al American Airlines Arena. Esto implicaba el relleno de una franja de agua entre el llamado parque de los museos y el American Airlines Arena (http://www.martinoticias.com/content/beckham-estadio-miami-nuevo-proyecto-futbol-/35399.html).


Esta franja de agua, como puede apreciarse en la vista aérea siguiente, no es precisamente un reservorio de vida silvestre, más bien luce como “charco” contaminado.






Nuevamente el astro inglés encontró trabas y alegaciones de que si ya se habían hecho en el pasado muy malos negocios en el apoyo a la construcción de estadios (dígase el Marlis Park y el American Airlines Arena); se adujo, también, que un estadio en ese sitio congestionaría aún más el tráfico en el Down Town de Miami.


Conclusión, quisieron mandar al “Spice Boy” y su comitiva hacia la pequeña Habana, cerca del Marlins Park, donde encontrar un parqueo o solo manejar por las calles se torna una odisea digna de ser narrada por Homero. El “team” Beckham no estuvo de acuerdo con esa oferta.


Han pasado meses y lo del Estadio de fútbol parece como que se ha ido apagando, a pesar de que Beckham había prometido que los 250 millones de dólares necesarios iban a proveer de fondos privados (http://www.elmundo.es/internacional/2014/05/20/537bc1cb22601df21c8b4577.html).


El proyecto arquitectónico, realmente hermoso, supongo se empolva en alguna gaveta y al no escuchar nuevos comentarios acerca de Beckham y si idea me he preguntado si sigue negociando o se ha decidido por otros lares.




 


A solo quinientos metros (como nos muestra la medición hecha con Google Maps) otro grupo de desarrolladores ha corrido mejor suerte. Se trata del “Skyrise” de Miami.




Una especie de rascacielos que se elevaría justo detrás del Bayside Marketplace y que con inusual diseño incluiría lujoso restaurant, salón de baile y otras atracciones. El desarrollador estimaba el costo del proyecto entre 400 y 500 millones (http://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article2028322.html).




Todos pudimos escuchar a través de la radio al alcalde de Miami, Tomás Regalado, haciendo campaña a favor del proyecto y prometiendo que ningún fondo público se emplearía,… al contrario, este proyecto sería una verdadera bendición que llenaría las arcas de Miami.


En honor a la verdad, no creo que el papel de Regalado como alcalde sea participar de anuncios de campaña respaldando proyectos que van a ser llevados a referendo… Pero pasemos este “pequeño” detalle ético por alto, pues cosas peores se han visto en nuestro Macondo surfloridano. 


El proyecto fue aprobado en el referendo y a los pocos días despertamos con la noticia de que la empresa constructora -Berkowitz Development Group- hacía tiempo había pedido al Condado 10 milloncitos de dólares para su proyecto innovador y “ventajoso” para los ciudadanos de esta ciudad. 


A esa hora nadie sabía nada. Aparentemente los planes de Berkowitz habían estado más custodiados que la información que almacena la CIA o la NSA, pues ninguno de nuestros políticos “supo” hasta después del referendo la petición de dinero de los contribuyentes.


Hace pocos días la Comisión del Condado Miami Dade dio luz a la entrega de 9 millones de dólares públicos para este proyecto “privado” (http://www.diariolasamericas.com/4842_locales/2845406_miami-dade-aprueba-9-millones-de-fondos-publicos-para-el-skyrise.html).


Al meditar sobre estos dos sucesos un grupo de preguntas vienen a mi mente:


¿Es legal asegurarle a los votantes que no se invertirán fondos públicos en un proyecto y una vez aprobado, cambiar las reglas del juego y obsequiarle 9 millones (y creo es solo el principio) a un multimillonario?


¿Engañaron al alcalde Regalado? ¿Por qué el alcalde Gimenez al escuchar los comerciales que pasaba la radio cada diez minutos no salió a aclarar que había una petición de fondos públicos?


¿No tiene la comisión de Miami Dade mejor manera de invertir los fondos públicos? ¿No hay otras zonas de este condado que necesitan que se potencie su desarrollo y se generen empleos a ver si de ese modo se disminuye la pobreza y la delincuencia?


¿Cómo explicar que el Estadio de Beckham era una amenaza al tráfico del Down Town y al medio ambiente en la ya muy contaminada bahía y el famoso Skyrise no lo es? ¿De qué modo diferente tienen concebido manejar el embotellamiento de tráfico, producto del Skyrise, cuando ambos lugares se encuentran separados a poco más de medio kilómetro? 


¿A qué se dedican los abogados y burócratas, que trabajan para la ciudad y el condado, que ganan decenas cientos de miles de dólares de salario anual y jugosos beneficios, todos pagados por ciudadanos exprimido a la saciedad a través de impuestos, peajes, parquímetros y cuanta maquiavélica forma de extraer dinero exista? ¿Cómo es que estos abogados que pagamos nosotros para que nos representen, no logran hacer un solo acuerdo beneficioso para sus empleadores (nosotros, los residentes de “Macondo Dade”)?


Por último: ¿Si Beckham descubre los caminos secretos por los que transitó Berkowitz, tal vez podría lograr que aprueben su Estadio y hasta de paso le regalen un poco de todo ese dinero que aparentemente nos sobra a los residentes de Miami?


Ojo “Spice Boy”, Berkowitz es tu hombre, él sabe manejar los hilos de nuestras marionetas,… que digo,.. políticos Macondianos.