viernes, 27 de enero de 2017

El Muro


Grotesco se levanta, con sus costillas

de acero corroído, expuestas al Sol y al viento.

Sus piernas, hechas de arena del desierto,

se hacen más débiles tras cada lluvia, escasa en esos lares.

Cuentan que es más viejo que el tiempo,

que ha estado ahí, infame, solitario, desde siempre

o tal vez nunca ha estado y es solo una excusa,

una ilusión enferma, un miedo a lo diferente.

Nadie lo respeta, más que temor inspira pena;

pena de su inutilidad, de los dineros gastados en vano,

de las cientos de cosas útiles dejadas de hacer, con tal

de levantarlo hasta el cielo, a cualquier costo.

Que habrán de pagarlo, dijeron

Y por supuesto que una vez más, nos toco pagarlo.

Lo pagaron mis padres, mis abuelos, hasta yo,

a cada rato he de pagar por mantenerlo.

Y tras un siglo sigue ahí, indefenso,

ridículamente erguido, solitario y petulante MURO, en medio del desierto.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Delirios de un cubano.

Cuando el Mayor General Vicente Garcia González llamo a la sedición de Lagunas de Varona, solo respondía al llamado de sus genes.
No importa donde vivamos, la edad, el sexo o la raza, los cubanos tenemos “la división” como parte de nuestra información genética. Basta con que dos cubanos nos encontremos en una esquina de un parque o en el muro virtual de Facebook para que se forme una trifulca; para que una polvareda de ofensas y malas palabras se levante hasta el cielo, perturbando el reposo del mismísimo San Pedro… me incluyo entre los revoltosos…
¿A dónde vamos como nación si seguimos con esta actitud? A ninguna parte. ¿Hacia dónde podemos conducir, si nos dejaran, a la nación en la que vivamos como exilados políticos, económicos o simplemente como visitantes? Al desastre total.
Lo he pensado muchas veces y creo que somos demasiado ególatras, vanidosos, nos creemos poseedores de la verdad absoluta y no respetamos las opiniones ajenas. Clamamos por libertad, pero estaríamos dispuestos a cargar de cadenas a los que piensen diferente a nosotros, si alguna vez se nos diera la oportunidad.
Vivo sin embargo orgulloso de ser cubano (aparente contradicción con lo que he escrito antes) pues, cuando queremos, podemos ser solidarios y trabajadores, creadores incansables, buscadores de soluciones a los problemas más enmarañados, innovadores constantes, alegres, amantes de la familia y dispuestos a tomar cualquier riesgo por tender la mano a un amigo.
Tampoco me arrepiento de haber vivido treinta nueve años de mi vida en aquella isla que provoca tantos sentimientos encontrados. Cuba siempre vive en mí y yo siempre viviré en ella; viviré a través de las cenizas de mis abuelos, de los amigos que dejé y con los que difería en algunas opiniones y coincidía en muchos sentimientos, de mi primo y los hijos de mi primo y los hijos de los hijos de mi primo…., de la palma real solitaria que se alzaba en el patio de mi casa y de la tierra color sangre que ensució nuestras plantas infinidad de veces. No me arrepiento de haber aprovechado la oportunidad de estudiar y estudiar y estudiar, pues esa oportunidad y mi esfuerzo me han conducido al relativo éxito que hoy he logrado y que me permite mantener dignamente a mi familia. Nunca tuve que delatar, acusar, abochornar a nadie para tener la oportunidad de estudiar y trabajar en mi país. Siempre respeté y me respetaron. Conozco a muchos como yo, a muchos que dieron lo mejor de sí mismos en Cuba y dan lo mejor acá en Miami, Argentina, México, Brasil. Yo no soy la excepción, al contrario, de mi generación creo que soy parte de la regla.
¿Por qué no potenciar nuestras virtudes y acallar a los demonios divisores? ¿Por qué no aprender a respetar al que piensa, siente, se expresa diferente? ¿Por qué no desterrar de nuestra historia al fantasma de la sedición? Son preguntas para las que no tengo respuesta.
Me preocupa especialmente que para los que vivimos en Miami, la campaña política presidencial se ha convertido en cosa de Montescos y Capuletos, se ha convertido en un motivo más para antagonizar, pero no en buena lid, no con argumentos, sino con ofensas, con calificativos peyorativos y descalificaciones.
Yo he tomado ya una posición (hace mucho rato para ser honesto) y en mi condición de ciudadano de EU, con los mismos derechos que el que llegó hace medio siglo y con la misma obligación de respetar la ley, me declaro abiertamente demócrata (inscrito) y partidario fervoroso de Hillary Clinton (confieso me tentaban las ideas de Sanders acerca de una educación universal hasta nivel de College). No creo que apoyar a Hillary me haga mejor o peor, al igual que respeto el derecho de los que apoyan a Trump. Hago campaña por Hillary en mi Facebook, mi Twiter y mi Instagram pues son mi sacrosanta propiedad, pero no me pongo bravo, ni ofendo a quien quiera dejar un comentario respetuoso en contra. Ahora bien, el que escriba en mi muro debe estar armado de argumentos, de estadísticas, de sucesos,…, no de chismorreos o inventos de la prensa amarillista y sensacionalista…. El que escriba en mi muro debe estar dispuesto a leer al igual que escribe, a escuchar a la par que habla….
No me gustan los que provocan calificando de comunistas a los demás (a los que piensan diferente), pues ellos bien podrían ser calificados de fascistas, racistas o xenófobos. Por otra parte no me avergüenzo de decir que tengo excelentes amigos comunistas, de los de a pie, de los de picadillo de soya y bicicleta, de los de cortar marabú para hacer carbón y pasar las vacaciones, si acaso, en el campismo popular.
Para terminar con este grupo de ideas inconexas, propias de mi personalidad despistada y mi delirio mental, pido que pongamos nuestras comunes vivencias e intereses por delante de nuestras discrepancias y no terminemos llamando a la sedición, como una vez hiciera aquel patriota insigne llamado Vicente Garcia González “el León de Santa Rita”.

martes, 18 de octubre de 2016

Trump University: Una estafa multimillonaria.


Parte I: Requisitos para ser acreditado como Universidad o College.

Todos los que de algún modo u otro hemos estado vinculado al mundo académico bien sabemos de los rigurosos y variados requerimientos que debe satisfacer una institución educativa para ser llamada UNIVERSIDAD.

Tomemos como ejemplo a New England Association of Schools and Colleges (NEASC) https://cihe.neasc.org/standards-policies/standards-accreditation que en su sitio web deja bien claro que los estándares de acreditación contienen lo que una Universidad o “College” debe hacer para merecer la confianza y credibilidad pública y como estos estándares funcionan como un marco para el desarrollo institucional y la autoevaluación.

En el caso de NEASC, por ejemplo, los estándares son actualizados al menos cada diez años para readaptarlos a la cambiante realidad del mundo educativo y científico – tecnológico.

Algunos de los estándares de NEASC se refieren los programas académicos (estándar 4), los profesores y resto del personal de apoyo (estándar 6) e integridad y transparencia (estándar 9) entre otros.

En cuanto los programas académicos queda muy claro que estos deben conducir a la obtención de un grado (diploma) en un campo de estudio reconocido, deben estar publicados claramente los objetivos de aprendizaje y requerimientos de cada programa,  los programas deben ser diseñados de manera coherente, caracterizados por su continuidad y progresión secuencial,  los programas de pregrado deben incluir las materias catalogadas como humanidades y ciencias y deben preparar al estudiante para desempeñarse efectivamente en el mundo en que vive y ser capaz de asimilar los conocimientos específicos de cada carrera.

Sobre el claustro de profesores se establece que la preparación y calificación de los profesores debe estar de acuerdo a la naturaleza de sus tareas y se mide a través de los grados académicos y científicos que ostentan, su experiencia profesional, sus habilidades para enseñar, sus investigaciones y resultados. Los profesores deben además de mostrar sus efectividad en el desarrollo de sus responsabilidades (enseñar).

Los contenidos y métodos de enseñanza deben satisfacer los estándares académicos y profesionales generalmente aceptados. Los estudiantes deben ser expuestos a una variedad de profesores, con diferentes puntos de vista, métodos de enseñanza, etc.

En cuanto a la integridad y transparencia, se expresa la necesidad que los profesores, administrativos, personal de apoyo, miembros directivos y estudiantes actúen responsable y éticamente. La información publicada por la institución en su sitio web tiene que ser accesible y suficiente para que el estudiante pueda tomar una decisión informada sobre su educación; además debe proveerse información clara y cierta sobre el proceso de admisión, empleo, calificaciones, disciplina y consideraciones de las quejas y apelaciones.

Parte II: ¿Qué fue la Universidad “Trump”?

Trump University LLC (llamada más tarde Trump Entrepreneur Initiative LLC) fue una compañía fundada con fines de lucro y que operó entre 2005 y 2010. Se especializaba, supuestamente, en programas de entrenamiento en bienes raíces https://en.wikipedia.org/wiki/Trump_University.

La página web de Trump University no está disponible y en su lugar se puede encontrar el sitio de Trump Entrepreneur Initiative LLC, http://trumpinitiative.com/, pero esta desactivado. Veamos algunos testimonios ofrecidos por implicados en los casos que se han llevado a las cortes de justicia contra la Universidad Trump.

 En un artículo de junio 2 de 2016, escrito por John Cassidy en “The New Yorker” http://www.newyorker.com/news/john-cassidy/trump-university-its-worse-than-you-think  se explica que la oficina del Fiscal General, en repetidas ocasiones, advirtió que la compañía con fines de lucro fundada, rompía la ley al hacerse llamar universidad (en el estado de New York las universidades deben poseer una carta del estado, que no poseía la Universidad Trump, ni estaba acreditada por ningún ente acreditador independiente). Sencillamente la Universidad Trump operaba fuera de la ley y gracias exclusivamente al dinero e influencia del magnate inmobiliario.

Según testimonios de Ronald Schnackenberg, un agente de ventas de la Universidad Trump: “a pesar que la institución reclamaba que quería ayudar a los consumidores a hacer dinero en el negocio de bienes raíces, su verdadero único fin era vender los “paquetes” de seminarios, lo más caro que fuera posible”. En opinión del mismo Schnackenberg, “la Universidad Trump era un esquema fraudulento diseñado para despojar de su dinero a personas no muy jóvenes y con pobre educación”.

A pesar de que en los anuncios publicitarios se alegaba que Trump había seleccionado personalmente a los instructores y que podía convertir a cada estudiante en un inversor exitoso en el área de los bienes raíces; realmente Trump cuidadosamente a los instructores y él jamás aparecía en las charlas; tampoco había revisado el currículo de los seminarios y demás cursos. Los materiales presentados eran preparados por una “tercera empresa” que se dedicaba a preparar charlas para empresas de “tiempo compartido” y charlas inspiraciones.   

Los instructores de Trump University alegaban que tres días no eran suficientes y alentaban a los incautos a enrollarse en cursos más largos que costaban 35,000 dólares.

En un artículo en “The National Review”, titulado “Yes, Trump University was a massive scam” http://www.nationalreview.com/corner/432010/trump-university-scam, se menciona que Trump prometía a los estudiantes de los seminarios de tres días, que iba a proporcionarles acceso a prestamistas o financistas privados. Eso nunca ocurrió.

El “Playbook” usado por los presentadores de la Universidad Trump dejaba claro que el primer y más importante requisito para cualificar para inscribirse en Trump University era: tener una tarjeta de crédito válida y pagar todo.  

En artículo publicado en “The New York Times”, titulado: “Former Trump University Workers Call the School a ‘Lie’ and a ‘Scheme’ in Testimony” http://www.nytimes.com/2016/06/01/us/politics/donald-trump-university.html?_r=0, un agente de eventos de Trump University, llamada Corrine Sommer cuenta que sus colegas aconsejaban a los potenciales estudiantes a abrir cuantas tarjetas de crédito pudieran con tal de que se matricularan en las clases que se ofrecían; incluso cuando sabían que estos potenciales estudiantes no podrían soportar la avalancha de pagos por concepto de esas tarjetas de crédito.

Parte III. Conclusiones.

1.       Es evidente que la institución creada por Trump usaba de manera ilegal el título de Universidad, no contaba con la acreditación requerida y los cursos que ofrecía no eran transferibles a ninguna otra institución de enseñanza superior en todo el mundo.

2.       No había programas de estudios bien diseñados y que funcionaran de manera sistémica.

3.       Los profesores carecían del conocimiento necesario en el campo de los bienes raíces.

4.       Las charlas eran más motivacionales y encaminadas a que los estudiantes se enrolaran en nuevos cursos, que realmente presentaciones técnicas para incrementar las habilidades de los estudiantes, como futuros inversores en el campo de los bienes raíces.

5.       El Sr. Trump no participaba de manera activa en las actividades, a pesar de que esa era una de las promesas.

6.       Se alentaba a los estudiantes a manejar sus finanzas de manera irresponsable, bajo la promesa de que verían sus ingresos multiplicados en muy corto tiempo.

Es evidente que la Universidad Trump fue una estafa y que debido a eso y a pesar de los millones e influencia política del Sr. Trump, no ha podido silenciar los reclamos de miles de víctimas de su esquema de fraude.

 

domingo, 24 de julio de 2016

Una merecida Trump-etilla para Donald Trump.


Leía el Diccionario de la Real Academia de la lengua española (RAE) para asegurarme del más estricto significado de la palabra trompetilla. Sorpresa la mía al comprobar que no incluye el verdadero y notable significado que esta palabra tiene para nosotros los cubanos.

Para un cubano una trompetilla no es precisamente un instrumento empleado por los que padecen sordera, muchísimo menos es un cigarro filipino de forma cónica. Para los nativos de la llave del golfo una trompetilla es un sonido estridente, hecho con la boca y ayuda de los dedos y que tiene toda la intención de burlarse o ridiculizar a alguien o algo.

Pero, ¿a que viene esta disquisición lingüística? ¿Es que acaso me ha dado por retar la sabiduría de los respetables académicos de la lengua castellana?..... Ni remotamente…

Esta búsqueda obsesiva del significado de trompetilla (o mejor Trump-etilla) es porque fue precisamente eso lo que hizo el Senador Ted Cruz con el ahora candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, el Sr Donald Trump…. Si amigos, Cruz (que no es santo de mi devoción) le sonó una estruendosa trompetilla (o Trump-etilla) al mismísimo Donald al no darle su endorso y hacer un llamado al electorado republicano a realizar un “voto de conciencia”.

Pero vayamos a la raíz del asunto… el Donald, en mi opinión, es merecedor de esa y de millones más de  trompetillas (o Trump-etillas) por toda la sarta de barbaridades y mentiras que ha dicho en este último año de carrera por la candidatura presidencial…. Vamos que Mr. Trump se ha convertido en una máquina de lanzar improperios acusaciones contra todo y todos… ¿no lo creen? Pues ahí le van algunos ejemplos:

1.    Trump ha dicho que México solo envía a violadores y narcotraficantes a Estados Unidos y que por eso ha de levantar un muro que hará palidecer de envidia a la Gran Muralla China y que de paso, será pagado íntegramente por el gobierno de mexicano.

Parece que el Sr Trump desconoce del aporte a la cultura universal de muchos mexicanos de la talla de los cantantes Jorge Negrete y Pedro Infante, de la grandiosa María Félix y del Rey de reyes, el gran Vicente Fernández. No ha oído mencionar tampoco al inigualable actor Mario Moreno (el inmortal « Cantinflas ») o a los pintores Frida Kahlo o Diego Rivera. Me pregunto si Trump se negaría a hacer negocios con el millonario mexicano Carlos Slim si este y sus millones entraran indocumentados a los Estados Unidos.

Es cierto que entran drogas y delincuentes a través de la frontera sur, pero ¿acaso no sucede lo mismo con la frontera con Canadá? ¿Sabe Trump que la mayor parte de los indocumentados entran con visa americana a través de puertos  y aeropuertos y luego se quedan en busca de una mejor vida, la mayoría de ellos trabajando duro, en la sombra y siendo especialmente expoliados y mal pagados por multimillonarios al mejor estilo de Donald Trump?

¿Es un muro la solución a los problemas migratorios de Estados Unidos? Por supuesto que no. La solución es una reforma migratoria integral e incluyente que el mismísimo partido republicano, que Trump ha secuestrado, se ha negado a ni siquiera presentar al piso de la Cámara de Representantes. Una reforma que reconozca de algún modo a los que desde las sombras han formado una familia, trabajado duro y aportado su sudor al crecimiento económico y cultural de Estados Unidos; una reforma que castigue con la deportación solo a los que delinquen y fomentan el crimen.

Otra de las grandes falacias es:

2.    Eliminando la entrada de musulmanes a Estados Unidos, nos vamos a librar de la amenaza terrorista.

Esta es para mí una de las manipulaciones más peligrosas de Trump. El segregar, aislar, discriminar a toda una comunidad por motivos raciales o religiosos es lo que conocemos como Apartheid y lo hemos condenado desde la época en que un puñado de blancos sudafricanos mantenía encerrados en guetos a la mayoría negra.

Olvida Trump que algunos de los terroristas más renombrados de Estados Unidos han sido blancos anglosajones. Empecemos por la organización terrorista más temible de Norteamérica en más de siglo y medio: el Klu Klux Klan (KKK), responsable de decenas de miles de linchamientos, ataques con bombas y tiroteos. Franc Ancona uno de los actuales líderes del movimiento amenazó en televisión nacional con usar fuerza letal contra los ciudadanos negros.

Pero no termina ahí la historia: Timothy McVeigh, que protagonizó el atentado de Oklahoma, estaba vinculado a grupos extremistas blancos de derecha. Lee Harvey Oswald, el asesino de Kennedy era un blanco americano relacionado a círculos comunistas. Tan reciente como en 2012, el supremacista blanco Wade Michael Page asesino a seis personas en un templo Sijh en Wisconsin. Todos ellos pueden ser catalogados como terroristas y ninguno era musulmán.

Es además amoral que el Sr Trump que no sirvió en el ejercito bajo pretexto de que tenía una enfermedad en uno de sus talones (la cual no parece haber sido nada extraordinaria pues no se mueve usando bastón) vaya a condenar a la exclusión a los miles de veteranos de religión musulmana que han servido en el ejército de Estados Unidos y entregado incluso sus vidas… claro, cuando se habla de Trump la relación moral-amoral se torna abstracta…. El cobarde Trump, catalogo de “cobarde” al valiente senador republicano y héroe de guerra McCain por haber caído prisionero durante la guerra de Vietnam, lo más triste: la gran masa informe de republicanos aceptó la acusación calladamente…. ¿Relativismo moral o peor aun inmoralidad vulgar y descarnada?

Tengo muchos colegas de trabajo que profesan la fe musulmana y en uno de los momentos más difíciles de mis últimos años, uno de ellos me tendió la mano y me demostró una bondad infinita…. Nunca hemos hablado de Ala, de Jehova o Jesucristo, solo hemos hablado de amistad.

La amenaza terrorista no puede ser eliminada como por arte de magia por un solo hombre; es enfrentada cada día por miles de agentes del FBI, la NSA, las policías locales y otros. Nadie puede predecir cuándo o donde será el próximo ataque. Trump miente abiertamente cuando promete acabar con el terrorismo y la violencia si gana en Noviembre. No es tarea de un caudillo salvador, no se logra dividiendo y excluyendo si no sumando e incluyendo. Las barriadas musulmanas de Europa, donde los chicos han crecido sintiéndose excluidos, marginados, donde han perdido la esperanza, donde no hay buenos empleos o posibilidades de superación personal y profesional se han convertido en fuente de reclutamiento para ISIS y Al Qaeda.

La palabra favorita y tabla salvavidas de Donald Trump es “Management”:

3.    Todo se puede resolver con “Management”. “Management” es su permanente respuesta a las interrogantes acerca de cómo ha de mejorar la economía, establecer la política exterior del país y aprobar o vetar legislación.

La gran duda es: ¿Donde estaba su capacidad de “Management” cuando sus asesores plagiaron el discurso de Michelle Obama y pusieron en boca de su esposa Melania ideas completas de la Primera Dama Demócrata? ¿Es acaso un ejemplo de “Management” el estruendoso escándalo de estafa de la ”Universidad Trump”, en la que cientos de estudiantes gastaron decenas de miles de dólares confiando aprender los secretos del éxito en los negocios y terminaron siendo estafados? ¿Qué habilidades de “Management” ha mostrado el magnate inmobiliario cuando sus empresas se han acogido en varias ocasiones a la ley de bancarrota?

Quizás entre las muchas cosas que Trump no sabe está que sus designaciones deben ser aprobadas por el Senado Federal y que ese mismo Senado ha mantenido al Tribunal Supremo de Justicia de la Nación esperando por su noveno designado por un tiempo record para cualquier posición de Juez.

Tal vez Trump piense o lo que es peor, pretenda manejar el gobierno como se manejan sus empresas, anulando las opiniones de los otros, imponiendo su voluntad y gritando a diestra y siniestra: “You’re fired”. Tal vez hasta decida refundar el país y llamarlo « Trumperlands ».

Es interminable el tema Trump…. Bien puede ser tratado como una “saga”.

Por el momento sigo pensando que Ted “el mentiroso” como lo bautizara el mismísimo Trump, tuvo el coraje que le faltó a otros “…” y le espetó en su cara la más sonada Trump-etilla o trompetilla de la historia moderna……

   


lunes, 11 de julio de 2016

A los que lleguen primero (poema)


El río y el mar se juntan

en un abrazo sincero,

y apasionados preguntan:

¿Será que llegué primero?



El valle y el monte conviven

y son nidos del jilguero,

sin embargo no deciden

¿Cuál de ellos va primero?



La Luna, el Sol, iluminan

al desierto y al fanguero,

y cada amanecer culminan

afirmando: Mírame, yo fui el primero



En las márgenes del prado

persigue el lobo al cordero

y el segundo amenazado,

solo piensa en ser primero.



Primero, primero, es

obsesión que nos devora,

sin tener en cuenta que:

¡Ya se acerca nuestra hora!


domingo, 24 de abril de 2016

Respuesta al poema "Carta a Usted" de Jose Angel Buesa


Todos hemos vibrado alguna vez bajo el influjo apasionado de los versos de amor de José Angel Buesa.
El inmortal cubano es uno de los grandes exponentes de la poesía romántica y sus versos  nos han sacado de apuro, muchas veces, a la hora de cortejar a una joven.
Hace años soñaba con ser un poeta romántico, mas la cruda realidad se impone y mi falta de habilidad a la hora de rimar, unido a lo difícil de lograr puros versos endecasílabos me disuadieron de la escritura y me condujeron de la mano a mundo de la ciencia.
Sin embargo, hace unos días mi hijo me lanzó el reto de responder al poema  “Carta a Usted” (poema al que en su momento respondieron magistralmente Ernesto Montaner, Arturo Liendo, Enrique Núñez Rodríguez y algunos otros notables) y ni corto ni perezoso lo acepté.
Traté de responder en un tono “nada moderno”, como si fuera la dama agraviada. Uf, fue más difícil de los que imaginé o recordaba y salió sin dudas la peor respuesta jamás dada a Buesa.
Fue, sin embargo, retomar por un segundo mis sueños de poeta, aquellos sueños que dejé guardados en la mesita de noche y que por suerte para ustedes permanecieron empolvados en el olvido.
No queda más remedio. Ahí les va mi respuesta:

Señor, si es que puedo llamar Señor, al
infame e indolente que me colma de dolor.
Decirle quiero, con orgullo, que mi lecho es solo mío,
en él guardo mis lágrimas, si lloro; mis risas, cuando río.

Los momentos, ya pasados, que allí juntos hemos vivido,
no yacen ni en mis recuerdos, se han perdido en el olvido.
Que juré ser suya dice; lo confieso y me arrepiento.
Un cobarde de su talla no es digno de un juramento.
No me compare con flores, ni es usted un jardinero,
Si de comparar se trata: más parece carnicero.
Con su cuchillo afilado va cortando corazones,
Y la mente va dejando colmada de sinrazones.
Si alguna vez lo he besado, quiero quemar ese beso,
en la hoguera de mi ira, en el fervor de mis rezos.
¿No recuerda usted acaso, cuando al mirarme pasar,
lanzó fieras maldiciones, imposibles de nombrar?
Olvide que yo he existido y conténgase su enojo.
Sembré amor en otro campo, y ahora amores recojo. 

miércoles, 13 de abril de 2016

“Hágase la luz, o el primer paso en el infinito camino del conocimiento”.... Fragmentos de mi libro "Gordo de Trapo"

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Juan Carlos había sido uno de mis compañeros de aula durante el preuniversitario. Era un muchacho delgado, trigueño, tímido y genial en matemáticas y jugando al ajedrez.

Como yo, “Juanca” no había tenido mucha suerte con las mujeres y casi al graduarnos de preuniversitario, se hizo novio de Isabel. Nunca supimos quien tomó la iniciativa, pero todos suponíamos que había sido ella.

Isabel estaba en nuestro mismo grupo y tenía fama de “rápida y mortal”, pues solía siempre tener más de un novio a la vez, aunque en apariencia parecía una santa (en Cuba decimos mosquita muerta a este tipo de comportamiento).

No tuvimos nunca evidencia de que ella le fuera infiel en esa época y al siguiente año nos fuimos a la universidad; casualmente terminamos, nuevamente, en la misma aula de clases estudiando ingeniería mecánica.

Juan Carlos y yo nos hicimos amigos aún más afines, pues practicábamos voleibol juntos y estudiábamos siempre en el mismo grupo. El era un excelente estudiante y pasó el primer año con excelentes notas. Isabel y él seguían siendo novios.

El siguiente año vino cargado de negros nubarrones. Aunque en apariencia todo estaba bien, empezamos a oír comentarios de que Isabel se veía con otros muchachos a espaldas de él. Nadie quería asumir la responsabilidad de alertarlo, además de que no teníamos evidencias. El estaba totalmente enamorado de ella, locamente enamorado, ella había sido y era su única novia.

Una noche sucedió el terrible y casual acontecimiento que destruyó la vida de Juan Carlos. Habíamos estado estudiando todo un grupo, con vistas al examen de Física II. El la llevó hasta su dormitorio y se despidieron cariñosamente, como cada noche, pero por esas casualidades de la vida, después de veinte minutos, se dio cuenta que necesitaba recoger una camisa, que Isabel había lavado, para usarla al día siguiente y regresó de improviso al dormitorio de ella. Como ya tenía mucha confianza con el resto de las muchachitas que dormían en el cuarto (y como era práctica común en la universidad, al menos en aquellos tiempos) empujó la puerta sin siquiera tocar y allí, frente a él, esta Isabel acostada y acariciándose junto a otro estudiante, un extranjero de origen africano. Estaba allí, a la vista de todas sus amigas, que por meses habían sido cómplices silentes de la infidelidad.

Fue demasiado fuerte para mi amigo. Su autoestima estalló en mil pedazos y con ella se esfumaron sus sueños y deseo de vivir. A duras penas se presentó al examen de Física II y por vez primera desaprobó. Tras los exámenes había una semana en la que se daba una segunda oportunidad a los estudiantes; Juan Carlos nunca regresó a aprovechar esa segunda oportunidad, tampoco regresó a clases. Tratamos de llamarlo por teléfono, le enviamos telegramas, pero no respondía. Poco a poco nos resignamos a que no regresaría.

Pasaron los años y encontré a un amigo común, le pregunté por él y me respondió que se había intentado suicidar varias veces, que pasaba meses encerrado dentro de su casa sin salir siquiera al patio, deprimido, llorando de impotencia y humillación.

Fue doloroso escuchar aquellas palabras, más aún cuando la voz de mi conciencia me gritaba al oído que yo no había hecho todo lo necesario para ayudarlo. Por años he pensado que debí ir a su casa, que debí hablarle, convencerle de que no era el fin del mundo, que ella no valía lo suficiente para ofrendarle toda su vida y sus sueños. Pero nunca tomé el ómnibus, no me molesté en hacerlo, le fallé a mi amigo y no fui el único, éramos un grupo y nos olvidamos de él, que estaba en desgracia.

Mi conciencia carga ese peso y siempre sentiré el dolor de su locura como una culpa compartida. No sé si el “Juanca” vive aún. No sé si alguno de sus intentos de dejar este mundo fue final y tristemente exitoso. Pero de cualquier modo, quiero pedirle perdón, esté donde esté….

Mi petición de perdón no le devuelve la cordura o la vida, pero su perdón si podría devolverme una paz que necesito; más ahora cuando he sentido la mano de la depresión ceñirse en mi garganta.


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